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Bienvenidos al planeta Pinot Noir

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Descorchar una botella de un buen Pinot de la Borgoña no tiene punto de comparación. La cepa más femenina de los tintos comienza a mostrar vinos muy interesantes en nuestro país, dominados muchos años por la sobremadurez de sus uvas y el uso de barricas para esconder defectos. La cosa está cambiando. Yo que ustedes haría el esfuerzo de probar alguna de estas.

De las variedades clásicas francesas, el Syrah y el Pinot Noir me agradan de sobremanera, quizás por esa capacidad que tienen de expresar sutilezas en aromas y sabores. Con los años he descubierto sus distintas variantes y específicamente el Pinot Noir es un mundo aparte. Yo diría que casi un planeta con una órbita única y muy particular, con la región de la Borgoña como el origen. Por lejos, de los mejores tintos que se hacen en el mundo.

Y el tema no es menor. Es inevitable entrar en comparaciones y la vara, no es que sea alta, si no como ya dijimos, es otra órbita, que compite sola y que siempre se ha mirado su propio ombligo como el centro del universo del Pinot Noir. Por este lado las cosas han ido cambiando de a poco. Positivamente, por supuesto.

Los enólogos dicen que el trabajo con Pinot Noir es difícil y durante muchos años los errores se maquillaban con la guarda en barricas o simplemente el punto de madurez para la cosecha no era el correcto y se arruinaba todo.

Pero como lo mencionábamos anteriormente, las cosas cambian. Aquellos Pinot Noir sobremaduros, con notas tostadas y sabores a azúcar quemada ya están en retirada. La acidez y el equilibrio, como debería ser la tónica, son cada vez más habituales y eso se agradece.

La tónica ha sido también buscar nuevos lugares para plantar, zonas más frías, como los valles costeros, donde la influencia de las brisas frescas que vienen del Pacífico determinan un correcto proceso de madurez. El Pinot Noir es una variedad delicada, muy sensible, entre otras cosas, al calor y los golpes de sol. La exposición de las parras a temperaturas moderadas ayudan a conservar aromas y mantener equilibrios en la acidez.

El sur de Chile también se ha transformado en un “refugio” para el Pinot Noir. Desde Puelo y Río Bueno, en la región de Los Lagos y un poco más al norte en Biobío hay nuevos vinos que desafiando la lógica del valle central, han cambiado los parámetros de lo que siempre supimos del Pinot en Chile.

Leyda

Single Vineyard  Las Brisas

Valle de Leyda 2014

Leyda es sin duda uno de los mejores lugares para el Pinot Noir en Chile. La entrada de vientos frescos desde el Pacífico (apenas a 7 kilómetros de distancia) y la ausencia de heladas en la etapa de crecimiento, permiten que las uvas mantengan toda su expresión aromática. La nariz es algo dulce, pero con frutos frescos como frambuesas y cerezas. En boca es fresco y jugoso.

 

Villaseñor Wines

Puelo-Patagonia

2014

Es el Pinot Noir, pero también el vino en producción más austral de Chile y quizás del mundo. En una zona que es paraíso para los pescadores con mosca (la lluvia alcanza más de 2.000 mm al año) existe un pequeño viñedo que da vida a este Pinot Noir. Delicado, con acidez y aromas a frambuesas y frutillas frescas. Un bicho raro de la enología nacional que vale la pena probar.

 

Coteaux de Trumao

Cruchon

Valle del Bueno 2014

Para algunos Cruchon está entre los mejores Pinot Noir de Chile. Es una de las estrellas de la feria de vinos vernaculares Chanchos Deslenguados. Vino natural que viene de parras plantadas en las cercanías de Río Bueno, en la región de Los Lagos. Mucha fruta roja con tensión, acidez y mineralidad. Un tinto delicioso de otra zona austral de Chile.

 

Refugio

Pinot Noir-Malbec

Valle de Casablanca 2015

Un estreno absoluto. Es el tercer vino de la viña Montsecano, del Valle de Casablanca. La primera vez que Julio Donoso, uno de sus dueños, mezcla el Pinot Noir (75%) con otra variedad. Es joven aún. Una guarda de un año en botella le haría bastante bien. ¿Qué aporta aquí el Malbec? Sedosidad y algunas notas más especiadas. Una mezcla atípica que hay que probar.

 

Tabalí

Talinay

Valle del Limarí 2012

Suelos calcáreos y brisa costera marcan la diferencia en el norte, específicamente en el Valle del Limarí, donde está el proyecto estrella de Tabalí. Aquí convergen una buena acidez, notas de mineralidad y un vino que cada nueva cosecha gana en profundidad. La cercanía al Pacífico juega un rol fundamental en este vino.

 

Errázuriz

Pinot Noir

Aconcagua Costa 2013

Este Pinot de Errázuriz es un buen ejemplo de lo que debería ser la acidez. Las uvas vienen de parras plantadas en suelo de pizarras y tiene 12 meses de guarda en barricas viejas. Los viñedos están apenas a 12 kilómetros del mar y esa influencia es vital para que las uvas maduren lentamente, conservando el carácter de sus aro

 

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