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Chile apuesta por los extremos

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VINOS HECHOS AHÍ, DONDE NADIE CREE QUE CRECERÁ UNA PARRA. ENÓLOGOS QUE SE MOTIVAN BUSCANDO DESAFIAR LOS LÍMITES PARA CAMBIARLE LA CARA A LA INDUSTRIA NACIONAL. LAS NUEVAS ZONAS PRODUCTORAS APUESTAN POR LAS ALTURAS DE LA CORDILLERA, EL DESIERTO O LAS FRÍAS TIERRAS DEL SUR. EL OBJETIVO ES LOGRAR VINOS CON MAYOR BALANCE Y EQUILIBRIO NATURAL.

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La película “Entre Copas” (2004) debe ser el filme que más ha influido en la industria del vino a nivel mundial. Fue tal el éxito que sus escenas modificaron los gustos y las ventas del Pinot Noir en los Estados Unidos. Pasó de ser el 1% de los tintos consumidos en el país al 8% y el Merlot, menospreciado durante toda la cinta, cayó de un 18% del consumo a un 10%.

En un viaje que hizo por nuestro país buscando nuevas locaciones para su próximo rodaje, Rex Pickett, el director de la película, dijo que Chile es una nueva tierra por descubrir, un lugar que tiene condiciones impresionantes para hacer buenos vinos.

Y no se equivoca el autor estadounidense, porque si bien Chile ha aprovechado históricamente la bondadosa fertilidad de los suelos de la depresión central, es en sus extremos donde los vinos están consiguiendo la verdadera personalidad y autenticidad.

La necesidad de diferenciarse no es una moda. El origen y la diversidad marcan una huella inconfundible que generan una mayor vitrina internacional. “Chile es un país diverso geográfica y climáticamente”, asegura Marcelo Retamal, enólogo de Viña De Martino. “Esa es una característica única. El negocio del vino no se agota en su faceta comercial. Hay que atreverse hacer cosas distintas y a llegar a sitios inexplorados”.

Y si hay que mencionar sitios inexplorados, el Desierto de Atacama es un bicho raro dentro de la historia de la vitivinicultura chilena. Ahí está Ayllú, un proyecto enológico ubicado en el Valle de Puques, camino a Toconao, en San Pedro de Atacama a 2.500 metros de altitud. El programa Atacama Tierra Fértil cuenta con 7 productores locales, que a un blanco seco y otro dulce, sumaron un Syrah, obteniendo una producción que supera las 2 mil botellas Ayllú.

El potencial del sur y las alturas de la cordillera

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El eje común en estas nuevas búsquedas es lograr vinos con mayor balance natural, equilibrio y la menor intervención posible. Para Retamal esto resulta en vinos más frescos y ligeros, sin perder complejidad, explica el enólogo.

Uno de los proyectos más extremos es el que emprendieron Rafael Urrejola, enólogo de la línea TH de Undurraga y León Cosmelli, viticultor del Valle de Colchagua, quienes encontraron el apoyo de Corfo Innova para esta iniciativa.

El proyecto patagónico que se inició hace 5 años en la ribera sur del Lago General Carrera, es uno de los experimentos más radicales que se han hecho en Chile. Solo unas pocas hileras de Pinot Noir lograron madurar y producir algunas botellas durante todo este tiempo. El foco está puesto ahora en una segunda etapa que permita identificar sectores más adecua- dos para el desarrollo de nuevas plantas.

¿Qué pretende Undurraga con esta locura 2.500 kilómetros al sur de Santiago? Urrejola afirma que “esto es un desafío que nos impul- sa a poner a prueba nuestros propios límites. Ya no se trata de hacer sólo vinos, queremos hacer vinos con mayor carácter y eso es parte de nuestras constantes motivaciones”.

Un poco más al norte Viñedos Villaseñor tiene uno de los secretos mejores guardados de la Patagonia: Pinot Noir Puelo Patagonia 2014, el vino en producción más austral de Chile, lo que no es poco. En medio de un paisaje rodeado de formaciones rocosas de granito, que se va mezclando con bosques de alerces milenarios, aparecen tres hectáreas de viñedos que se plantaron el 2010. Cada cosecha de este inédito Pinot Noir es una aventura y los primeros resultados son de apenas 1.200 botellas, todo un logro que, en la medida que los productores vayan entendiendo mejor el viñedo, incrementará la calidad del vino.

La Cordillera de los Andes tiene una influencia clave como moderador climático a lo largo de todo Chile, y si no que lo digan Roca Madre de Viña Tabalí y Rhu y Grus las mezclas tintas de altura con que Retamal, junto a la familia Flaño, se estrenaron en la zona de Alcohuaz del Valle del Elqui.
Roca Madre es un Malbec de los Andes cuyos viñedos están a 1.850 metros de altitud y el proyecto de Alcohuaz, vinos que combinan en distintos porcentajes, Syrah, Garnacha, Malbec y Petite Syrah, proviene de plantaciones que están entre los 1.600 y 2.200 metros de altura.

Durante el invierno en ambas zonas cae nieve pero cuentan con 300 días soleados al año. La amplitud térmica y la radiación solar son algunos de los factores que le dan un carácter único a estos vinos.

Creatividad, innovación, sorpresa, diversidad, carácter, origen, son palabras que se escuchan más a menudo en el mundo del vino y, por lo visto, los resultados están llegando o mejor dicho, las nuevas botellas están llegando.

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