Reportaje & Actualidad Vinos

Colchagua v/s Maipo

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DOS DE LOS VALLES VITIVINÍCOLAS MÁS EMBLEMÁTICOS DE NUESTRO PAÍS, TIENEN UNA VARIADA Y SÓLIDA OFERTA DE BODEGAS PARA VISITAR. ENTRE MEDIADOS DE LOS AÑOS NOVENTA Y PRINCIPIOS DEL NUEVO SIGLO SUS VINOS ENTRARON EN LA ÓRBITA INTERNACIONAL Y, POR PRIMERA VEZ, SE EMPEZÓ HABLAR EN SERIO DE CHILE COMO PAÍS PRODUCTOR.

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Aunque quisiéramos transformar esta comparación en un desafío, los valles de Colchagua y Maipo tienen personalidad propia. Cada uno ha jugado un rol importante en la vitivinicultura nacional y la competencia a estas alturas nos parece injusta. Méritos hay de sobra, porque en cada botella siempre hay pequeños detalles que nos hablan de un lugar y origen en particular.

No hay en Chile un valle mejor preparado para recibir a los turistas que Colchagua. Fueron las bodegas de esta zona (cerca de veinte) las que crearon, hace poco más de quince años, la primera ruta del vino del país, hoy consolidada como una de las regiones vitivinícolas más atractivas del mundo.

Sus vinos tienen un carácter “Colchagua”, uno distinto, por cierto, al que tienen los provenientes de otros valles de Chile. En términos generales es un valle bastante cálido, por lo que produce principalmente vinos tintos. Sus campos han demostrado que cepas como el Carmenère y el Syrah han encontrado un espacio dentro de los vinos intensos y concentrados, un lugar donde el sol suma ventajas al momento de la cosecha.

Los reconocimientos tienen a Colchagua dentro de los imperdibles en las rutas del enoturismo nacional, una reputación que ha sabido ganarse, más allá de sus vinos, en una mezcla de gastronomía local, paseos en torno a las bodegas y viñedos que se extienden por más 20.000 hectáreas en toda la región.

La apuesta de la Ruta del Vino del Valle de Colchagua es en grande. Cada temporada recibe más de 150 mil visitantes, pero se espera que con una importante renovación de sus atractivos y servicios y un aumento de las inversiones, el objetivo sea llegar a los 500 mil turistas durante los próximos 5 años.

La Ruta del Vino del Valle de Colchagua quiere aprovechar todos los atractivos de la región, para ser un destino completo más allá de los recorridos por las viñas. Ser enólogo por un día, podar y cosechar uvas e incluso hacer su propio vino. Practicar windsurf, kitesurf y surf en la costa. Hacer trekking botánico en el cerro Montes o volar en globo aerostático, son parte de las actividades de esta nueva propuesta.

La nueva apuesta quiere ser la mejor ruta de América Latina y permitirá integrar otros destinos de la región, como Pichilemu y Matanzas, las rutas y lodge de pesca en San Fernando y las casas patrimoniales del siglo XIX.

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La alcurnia del Maipo

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La zona en torno al Río Maipo y Santiago es una de las más antiguas desde que la vitivinicultura se instaló en Chile, cuando los conquistadores españoles trajeron las primeras cepas a nuestro país, a comienzos del siglo XVI.

Varios siglos más tarde, algunas de las familias más adineradas quisieron elaborar sus propios vinos y construyeron allí sus Châteux, idea que trajeron de sus viajes por el Viejo Continente. Las tierras cordilleranas aledañas al río, en el sector suroeste de Santiago, fueron las primeras en recibir las parras de variedades finas traídas desde Europa.

Hoy los suelos del Valle del Maipo entregan algunos de los mejores tintos de Chile, vinos que expresan bien su origen, con un carácter propio, en el que destacan la fruta roja, con algunas notas mentoladas y un perfil definido de acidez y estructura en equilibrio, lo que en algunas ocasiones lleva a que evolucionen muy bien en botella.

En ese terroir privilegiado del Valle del Maipo la cepa que ha logrado expresarlo de mejor manera es el Cabernet Sauvignon. Los suelos de origen aluvial y coluvial, la presencia de la Cordillera de los Andes, que durante la época del verano refresca los viñedos del valle y el aporte del Río Maipo que irriga gran parte de la zona, se conjugan para que bodegas como Santa Rita, William Fèvre, Cousiño Macul, Pérez Cruz, Domus Aurea y Chocalán, entre muchas otras, produzcan Cabernet con carácter Maipo, ese que se siente desde la primera copa.

Si bien Colchagua es el valle que cuenta con la mayor infraestructura para el enoturismo, es el Maipo el que tiene más bodegas abiertas a visitantes con 23. Pequeñas o grandes muchas de esas viñas que están en el valle metropolitano no están a más de 30 minutos del centro de la capital, un privilegio que tienen pocas ciudades en el mundo.

Recientemente el periódico estadounidense USA Today eligió al Valle del Maipo como la tercera mejor región de vinos del mundo para visitar. Sus bodegas boutique de inspiración francesa, le valieron el apodo de “Little Bordeaux” gracias también a que muchos de sus Cabernet Sauvignon tienen un marcado estilo de la región de vinos francesa.

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