El Servirsen Gastronomía

El Mastique

blog_el-servirsen_cinsano

Amor en la freidora

Les vengo a hablar de un clásico verdadero. Creo que no hay ningún chileno del sector central que no conozca este local, pero a veces se deja de hablar de estos lugares por ser tan conocidos. Así que, aquí va, una cariñosa mención al lugar que me presentó mi primera chorrillana y a los viejos más viejos.

Me llevaron cuando todavía no aprendía a hablar bien, o sea, a los 11 años, y me sentí violando todas las leyes de un menor de edad y eso fue fabuloso. Entramos con mi familia a este lugar oscuro sin ningún espacio vacío en la pared, el pasillo de entrada era compartido por una larga barra con señores durmiendo en ella que sostenían firmemente  su vasito de vidrio.

En el escenario estaba la persona más vieja que yo hubiera visto jamás, cantando unos tangos y coqueteando con los comensales tirándoles el humo de su cigarro en la cara. Años después entendí el pervertido significado que esa acción tenía. Con su vestido elegante, pelo enlacado y exceso de maquillaje para pintar su cantidad industrial de arrugas, nos dejó anonadados.

Yo pedí papas fritas, pero ellos me trajeron el mejor plato que había probado hasta ese minuto: la cebolla frita y la carne coronaban un cerro de despampanantes papas fritas y al mezclarse todo uno podía tocar el cielo.

Fui hace poco y al entrar casi me ocasionó un infarto al ver a las mismas señoras cantando como si el tiempo no hubiera pasado.

A mi gusto – perdonen los fanáticos – la chorrillana del J Cruz no le llega ni a los talones a la del Cinzano. Y si la acompañamos de un tinto de la casa no tiene comparación alguna.

Deja un Comentario