Sobremesa Vinos

La otra cara

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Cuando hablamos de vino, ¿qué es lo primero que se nos viene a la cabeza? Al menos a mí, una copa de tinto con ese olor vinoso y si soy más especifico, probablemente que provenga de una botella de Cabernet-Sauvignon. Pero es sólo para empezar y hablando desde las primeras impresiones.

Hoy en día el mundo vitivinícola en Chile no sólo se reduce a las variedades tradicionales y a los métodos típicos para hacer vino, sino que incluye propuestas nuevas, interesantes, locas y no tanto, que a mi forma de ver le dan un riqueza inmensa a la cultura enológica y general de nuestro país.

Partamos con cosas raras que existen hace mucho tiempo y es probable que muy pocos conozcan. Para que se imaginen: En el Valle de Codpa, allá en el norte bien norte (unos 100 kms al sur de Arica), existe un vino llamado Pintatani que se produce de uvas de la variedad País. Es un oasis en la mitad del desierto que vale la pena conocer, donde se produce un brebaje con mucha historia, vinificado a la vieja usanza por la gente local.

Sigamos. El Pajarete es un vino dulce que se produce bajo una denominación de origen reducida a las regiones de Atacama y Coquimbo (Norte Chico) y es un vino producido principalmente de la uva Moscatel, muy aromático, semi espumante, dulce y de color dorado. Otra rareza de la cual probablemente escuchamos hablar muy poco o derechamente nada.

Hoy la cosa se ha puesto más diversa con iniciativas como MOVI (Movimiento de Viñateros Independientes), que reúne distintas iniciativas como pequeñas viñas/productores de vino en donde se puede encontrar cepas no tan consumidas hoy en Chile como Cabernet Franc, vinos dulces hechos de Torontel o Carignan del Maule, todos realizados en un proceso más boutique.

Y, por otro lado, existe una agrupación notable que se denominan los Chanchos Deslenguados. Son pequeños productores que producen vinos de cepas que no se consideraban para vinos finos en Chile como País o Cinsault, los que se utilizaban para producir volumen antiguamente. Recientemente -hace no más de dos años- algunos visionarios que forman parte de los mismos Chanchos Deslenguados se atrevieron a rescatar la tradición del Pipeño, elaborándolo de una manera más premium, pero con las mismas prácticas y elementos que se utilizaban antiguamente. Un golazo. Este vino joven, sin crianza, que sale al mercado el mismo año y que se elabora a partir de uvas País, Carignan, y Moscatel (blanco), la está llevando. Para que se hagan una idea, aprovechen de lanzarse sin prejuicios con la botella que hoy les acompaña en su caja.

Con todo esto sobre la mesa, queda en evidencia que Chile es más diverso, extremo y con identidad de lo que uno imaginaba. Sólo hay que experimentar y atreverse.

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