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Las otras cepas

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En los últimos 10 años hemos visto que nuestro país no solo se conforma de Cabernet Sauvignon, Merlot y Carmenere por el lado de los tintos y de Sauvignon Blanc o Chardonnay cuando nos referimos a las cepas blancas.

Gracias a la experiencia de algunos enólogos y viticultores e incluso con la inquietud de algunos visionarios, se redescubrieron variedades que ya existían, se introdujeron algunas nuevas y cada día el portafolio que tiene Chile es más extenso y diverso.

Primero se partió con la importación de algunas variedades, en un trabajo de innovación que realizaron algunas viñas, para luego dar paso a la actualización del escenario chileno regido por el Decreto 464 del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Una de las variedades que entró al Decreto 464 y que ha tenido mayor difusión comercial es la Garnacha o Grenache, componente de “mezclas mediterráneas” junto al Syrah y Mourvedre, conocidas por los norteamericanos como GSM.

Al mismo tiempo se empezó a elaborar Pais y Carignan cepas que estaban olvidadas en los valles del Maule e Itata. Luego fue el turno del Cinsault y por los blancos el Moscatel muy utilizado en el norte de nuestro país para elaboración de pisco.

Sangiovese, Nebbiolo, Dolcetto y Barbera, cepas más conectadas con el país de la pasta, la burrata y el Limoncello, están dentro de las líneas de vinos de un reducido grupo de productores y viñas, así como también el Tempranillo, de origen español. Algunas de estas uvas son de producción comercial reciente y otras parte de las novedades.

También hemos visto el resurgimiento del Semillón, que se utiliza mucho en Francia y algunos exponentes de Pedro Ximenez, ambas para la producción de vinos blancos secos. Tal como la Moscatel, la Pedro Ximenez está autorizada por el SAG para la elaboración de pisco.

Todos estos antecedentes nos indican solo una cosa: Chile, como lo hemos comentado antes, tiene un gran potencial vitivinícola. Solo tenemos que explotarlo, experimentar y quizás en algunos años más cuando reconozcamos nuestra identidad podamos ser los “reyes” del Gamay (Beaujolais) o del Grüner Veltliner (Austria) o Chenin blanc (Francia y Sudáfrica).

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