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Las siete vidas del Syrah

portada acoplada

La cepa oriunda del norte del Valle del Ródano en Francia, vive un sigiloso repunte, gracias a la reorientación por descubrir nuevas zonas productivas, permitiendo ampliar la diversidad de estilos sin descuidar las expresiones más clásicas de la variedad. De las 4 hectáreas que reportaba el catastro vitivinícola en 1990, hoy la variedad tiene plantadas 8.500.

Un ejemplar de diciembre de 2003 de la revista estadounidense Wine Spectator titulaba en aquel fin de año el Syrah como la próxima gran cepa tinta. Un vistazo en profundidad a la historia de un suceso global. Ni más ni menos.

En pocos años la cepa explotó y en grandes mercados como el inglés, las estanterías estaban repletas de etiquetas australianas, en aquellos inicios del nuevo siglo convertido en el productor estrella del Syrah a nivel planetario.

Chile no escapó a estas tendencias. En 1990 había plantadas apenas 4 hectáreas de la cepa. Para el 2003 la producción superaba las 2 mil hectáreas. Un cambio drástico que demostraba el interés comercial por estar vigente y apostar por ganar nuevos consumidores.

Del boom y las grandes expectativas se pasó a la saturación de los mercados. El Syrah no tenía una tipicidad particular de acuerdo a su origen. No había grandes diferencias entre una etiqueta australiana, una californiana y una chilena. La estandarización terminó con sueños y ambiciones.

Ya han pasado poco más de 10 años y el Syrah, muy sigilosamente, vive un segundo aire en Chile. Los esfuerzos se han reorientado a descubrir mejores terroirs que permitan diversificar los estilos.

Los climas frescos como los del valle de Leyda y Casablanca y zonas altas al interior del Valle de Elqui, son claros ejemplos del potencial que puede desarrollar la cepa en la geografía de nuestro país. Ventisquero con su recién estrenada línea costera Sumpai, Casa Marín y el elegante Miramar Vineyard y el casablanquino Tinta Tinto, son parte de las bodegas que se tomaron en serio a la legendaria Syrah.

Kalfu

Sumpai/Syrah

Valle de Leyda

2013

Gran estreno para esta nueva línea de Ventisquero, con una nariz inconfundible de Syrah: aromas cárnicos y ahumados, pimienta blanca, aceitunas negras y notas a curry y cardamomo. Ya desde el primer sorbo el vino pide un trozo de carne jugoso, una punta de ganso a la parrilla le viene perfecto. Equilibrado y de buena acidez.

Bodegas RE

Syranoir

Valle de Casablanca

2013

Es un tinto atípico para el mercado nacional, donde la acidez juega un rol fundamental, dándole una tensión especial a este vino. El Syrah manda en esta mezcla con un 88% de los componentes, aportando estructura y un lado especiado, en tanto que el Pinot Noir con el 12% restante es la fruta y la elegancia.

Leyda

Single Vineyard Canelo

Valle de Leyda

Syrah 2012

Un muy buen ejemplo de Syrah de clima frío. Los aromas a embutidos, a carne y especias se sienten limpios. Súmenle además sutiles notas a violetas y fruta roja. Desde el 2009, cuando se embotelló la primera cosecha de este Syrah, que el vino ha ido ganando méritos, gracias a su equilibrio de sabores.

Casa Marín

Miramar Vineyard

Syrah

Lo Abarca 2010

Delicioso tinto, serio, elegante, con una boca filosa gracias a esa acidez que recorre todo el paladar. En nariz se siente la ceniza, el grafito y la pimienta. Tiene también un lado herbáceo que se expresa con delicadez. Lo ideal es decantarlo una hora antes para que exprese todo su potencial. Buen equilibrio y taninos finos.

De Martino Single Vineyard

Alto Los Toros

Syrah

Valle del Elqui 2011

Esta es parte de la primera cosecha que De Martino comenzó a vinificar en grandes fudres, dándole una mayor dimensión y estructura a sus tintos. Tiene un 10% de Petit Verdot que aporta complejidad. Tanto los aromas como los sabores se sienten con mucha tipicidad y precisión: especias, carne ahumada y embutidos.

Errázuriz

Aconcagua Costa

Syrah  

2013

El viñedo costero del que proviene este Syrah tiene una influencia importante en el vino. Aromas especiados y ahumados, con cenizas y leves notas florales. Es elegante en boca con buena acidez, taninos y estructura. Como para pensar en una guarda y ver qué pasa. Buen ejemplo de lo que está pasando con Syrah en Chile.

Garcés Silva

Amayna

Syrah

Valle de Leyda 2013

Otro Syrah de clima frío, donde mejor se está expresando la variedad. Esta versión es un poco más golosa, con aromas dulces, como la canela y el anís. Tiene estructura. Es firme y aguanta un lomo vetado bien jugoso. Un buen dato: la mayoría de las cubas se cofermentan con un 5% de Viognier que realza algunas notas florales.

Tinta Tinto

Syrah 2012

Valle de Casablanca

2012

Tinta Tinto es un proyecto familiar que ha tenido buenos resultados. El año pasado probamos su Cabernet y ahora este Syrah de la zona media de Casablanca, no la más fría. La nariz se pasea por las violetas, especias, sangre y frutos silvestres. Se bebe fácil y se disfruta toda la botella. Buen hallazgo para aprovechar este invierno.

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