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Los colores del vino tinto

color del vino para el blog

El análisis sensorial del vino contempla tres fases: la visual, la olfativa y la gustativa. La visual (que es la que abordaremos en este artículo) permite obtener información previa de un vino, antes de olerlo y degustarlo. El color de un vino tinto nos habla de su juventud o de su evolución. El color del vino va cambiando con la edad.

El tono de los vinos tintos puede ir desde el púrpura oscuro a toda una variedad de rojos, hasta adquirir una coloración teja claro (terracota) con ciertos reflejos anaranjados.

Las responsables del color de los tintos son las antocianas. Un pigmento de color rojo y azul, soluble en agua que se encuentran principalmente en la piel de las uvas tintas y en contadas excepciones también en la pulpa. De manera sencilla, a mayor cantidad de antocianas en el vino, mayor será su concentración de color.

Vinos con color violeta y matices brillantes

La intensidad cromática de los tonos violeta nos dice que es un vino joven. Todo depende también de la variedad. Hay algunas que tienen un color más profundo que otras, como el Malbec, que cuando es de una cosecha reciente sus tonos son morados, casi negros, como tinta china.

Conforme pase el tiempo en estos vinos, el color se irá desgastando. Las moléculas de color se pegarán unas con otras hasta ser tan pesadas que terminarán en el fondo de la botella en forma de sedimentos o pozos. El desgaste de color será inevitable, pasará del matiz violáceo al rojo terciopelo, ciruela, cereza, a la vivacidad del rojo rubí.

Vinos con color rojo/frambuesa y matices brillantes

Son también colores para identificar vinos tintos jóvenes, que no se les ha extraído mucho en la prensa y por lo tanto conservan ese color rojo como de frutillas frescas. Vinos con menos cuerpo, generalmente asociados al Pinot Noir, el País, la Garnacha o el Cinsault, entre otros.

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Vinos con color cereza y matices opacos

Colores propios de vinos tintos con un par de años de evolución, dependiendo por supuesto de la cepa y la guarda que se realizó. Es muy probable que los vinos que llegaron a estos colores tuvieron algún reposo previo en barricas de madera. Cuando los vinos tintos se van poniendo viejos, pierden sus colores primarios y van poco a poco acercándose a colores menos intensos. Los aromas y sabores también cambian al interior de una botella.

Vinos con colores teja y ribetes anaranjados

Los antocianos (compuestos que aportan color al vino) desaparecen y se combinan con otros componentes y el color del vino evoluciona hacia tonos más claros, tales como granate abierto, anaranjado, ladrillo y teja. Los aromas se acercan a las hojas de tabaco y tierra negra húmeda. Son de cierta equivalencia con lo que vemos en la copa.

 

 

 

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