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Los méritos del valle de Curicó

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Es imposible no retroceder en el tiempo y recordar que fue desde Curicó donde se inició uno de los cambios más importantes en la modernización de la vitivinicultura chilena. En 1979 Miguel Torres compró 90 hectáreas de su fundo Santa Digna en el valle. A partir de ese hecho se implementaron cambios tecnológicos que se propagaron por toda la industria y que transformaron para siempre la fisonomía de vino chileno.

La llegada de Miguel Torres no fue una casualidad. El Valle de Curicó producía tintos y blancos que se exportaban con éxito a los principales mercados consumidores del hemisferio norte. Esa imagen de gran productor fue quedando y la zona no fijó su foco en lograr carácter e identidad.

Opacado por otros valles como Maipo, Colchagua, Casablanca o más recientemente Itata, desde donde se han rescatado viejos viñedos de País, Cinsault y Moscatel, Curicó dejó en el olvido todo el potencial que tiene de mar a cordillera, diferencias que pueden marcar notablemente un vino.
Curicó es el tercer valle más grande de Chile con 18.580 hectáreas plantadas, detrás de Maule y Colchagua, respectivamente. Alrededor de un tercio de esas hectáreas corresponden a Cabernet Sauvignon. En cuanto a las cepas blancas, el Sauvignon Blanc supera al Chardonnay, siendo el único lugar en Chile donde se marca esa diferencia, lo que habla de la variedad de climas que se dan en al valle.

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Durante este año dos hitos han sacado de su bajo perfil al Valle de Curicó, demostrando que tiene cualidades de sobra para revalorizarse y encontrar esa identidad que lo diferencie de las otras zonas vitivinícolas chilenas. Una de ellos es el proyecto de Juan Alejandro Jofré y sus Tintos de Clima Frío. El tinto que mezcla Cariñena, Tempranillo y Carmenère fue elegido uno de los vinos revelación del 2014, dejando claro que Curicó puede dar tintos frescos y fáciles de beber. Miguel Torres, que ya había revolucionado el mercado local hace más de 35 años, consiguió este 2015 meterse en la carta de vinos de El Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo, con su Estelado Rosé, un espumante hecho 100% con uva País.

Este Estelado consiguió cautivar a Josep, sommelier del restaurante y socio junto a sus otros dos hermanos, por ser el primer espumante de Chile elaborado con uva País, la variedad más antigua de Chile cuya llegada data del siglo XVI. Estelado fue elegido, además, como el mejor espumante por el Annual Wines of Chile Awards 2012.

Un valle que carga historia

El nombre de Curicó se relaciona directamente con los orígenes de la producción de vino en Chile. Desde que Manso de Velasco fundara la ciudad en 1743, el desarrollo de la vitivinicultura se transformó en la principal actividad de la región. No hay duda que fue esta la principal motivación de Miguel Torres para instalarse y hacer las transformaciones tecnológicas que cambiaron la industria del vino chileno.

La fiesta de la vendimia es una de las actividades culturales que también creó e impulsó el empresario español a su llegada a Chile. El evento popular y folclórico es el más antiguo de Chile y cuenta con el apoyo de las autoridades locales y de la Ruta del Vino Valles de Curicó.

Si bien hubo viñedos desde muy temprano en Curicó, las plantaciones de parras y especialmente las variedades tintas tuvieron un crecimiento explosivo a mediados de la década de los ’90. Hoy el valle busca identificar los mejores “terroir” para lograr vinos más definidos y que lleven el sello de Curicó.

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