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¡Nos fuimos pa’ Colchagua! (Parte II)

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La visita en la viña se extiende por aproximadamente una hora y es el momento para preguntar todas tus dudas, como si el corcho es mejor que la tapa rosca o cuál es el tiempo de guarda de un vino o un espumante. Además les vuelvo a recordar, que es muy probable que si no agendaste una visita privada, vayas con más turistas en el grupo. Si tienes suerte, vas solo y es un servicio personalizado.

¡Quedamos prendidos con el primer tour! Seguimos con un segundo viñedo, la idea es que sea uno localizado en otro sector del valle, por ejemplo visitar alguna casa en el corazón de Colchagua llamado: Apalta. A mi gusto, un mini paraíso y uno de los lugares más bellos que he visto. Aquí el paisaje te enamora, es genial ver parras plantadas en las laderas de los cerros, los cuales llegan a 45 grados de inclinación. Hay varias viñas en este pedacito de Colchagua, sin promocionar a ninguna, los invito a pasear por aquí, ya que cada una tiene los suyo y vale la pena de todas maneras recorrer el sector. Obviamente traten de incluir una parada en una de las viñas y probar más vinos. Recuerden beber mucha agua entre una degustación y otra ¡Me lo agradecerán!

Ya nos dieron las 13:00 horas, y pucha que hay hambre. ¿Dónde comer? Hay varias opciones. Existen varias viñas que tienen un restaurante en su propiedad, aquí se come harto y bueno. No es súper barato, pero sí que vale la pena, sin mencionar el paisaje que tiene al frente. Si tu presupuesto es limitado, siempre se pueden encontrar picadas camino al pueblo de Santa Cruz y restaurantes alrededor. La clásica empanada nunca falla.

¿Cuándo visitar Colchagua?

El verano es la época más llena de turistas y más calurosa también. Si vives en Chile tienes la ventaja de poder ir durante todo el año. Aprovecha esos fin de semanas muertos en Santiago y arráncate al valle a comer bien y a limpiar tus pulmones con aire campestre. Además puedes armar un grupo de amigos e ir a Pichilemu a surfear en otoño/invierno, sin dejar de pasar por Colchagua, que la parte costera es casi obligatoria para cualquiera que viaje hacia allá.

Septiembre y octubre son los meses donde las parras comienzan a dar sus primeros brotes, las temperaturas lentamente comienzan a subir y estamos más felices porque obvio, tuvimos un mega feriado para las fiestas patrias. Así que tomen sus bolsos ahora ya que es una tremenda oportunidad para ir a pasear.

Si tienen más tiempo, recomiendo de todas maneras quedarse una o dos noches en el valle. Es una arrancadita con los amigos, familia o en pareja, que te inyectarán endorfinas. Hay que conocer el patrimonio chileno y estar orgulloso de lo que tenemos ¡Viva Chile y viva Colchagua! Salú!

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