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Patek Philippe Henry Graves: una maravilla de bolsillo

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El reloj más “complicado” del mundo

La horología es el arte de medir el tiempo. Como cualquier disciplina, posee su propia terminología, donde destaca el concepto “complicaciones”, que en estricto rigor se refiere a prestaciones que, paradójicamente, simplifican nuestras vidas.

Mientras más complicaciones posee un reloj, mayor es su complejidad de diseño y fabricación. Por esta razón, a lo largo de la historia, los grandes relojeros han competido por elaborar las piezas más sofisticadas, produciendo obras únicas e invaluables, dentro de las que sobresale el reloj de Henry Graves.

Este aparato de bolsillo, nace justamente a raíz de una rivalidad. Su homónimo dueño, famoso banquero norteamericano, quería poseer el reloj más sofisticado del mundo y destronar al fabricante automotriz James Ward Packard.

Graves encomienda dicha misión a los suizos de Patek Philippe, quienes trabajaron tres años en su diseño y cinco en la fabricación, en 1933. El reloj, de dos esferas, contiene 920 piezas, y cuenta con 24 complicaciones, incluyendo un calendario perpetuo, fases lunares, y excentricidades como la carta astral sobre Nueva York.

Fue el reloj más complicado del mundo hasta que sus mismos creadores lanzaron en 1989, el Calibre 89, de 33 complicaciones. Sin embargo, el capricho de Graves sigue dando que hablar. El año pasado fue vendido en 24 millones de dólares: el reloj más caro de la historia.

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