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Primavera caliente

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La cartelera de lanzamientos y novedades en torno al vino está a tablero vuelto. Como en ninguna otra fecha del año aparecen nuevas etiquetas y las terrazas vuelven a ser protagonistas con botellas de espumantes, blancos recién estrenados y rosados frescos y ligeros. La primavera es el puntapié inicial del verano que ya está a la vuelta de la esquina.

País Salvaje ¿blanco?

Los meses de primavera son propicios para salir al mercado con los nuevos vinos blancos del año. La viña maulina JBouchon separó una parte de las uvas con que vinifica su País Salvaje tinto, porque estas no alcanzaban a pintar. Sin embargo, llegaban al punto de madurez. Fue así como decidieron hacer un País Salvaje blanco. Aunque todavía no saben bien de que se trata, se piensa que las uvas son una mutación genética de aquellas con las que se elaboran el País Salvaje tinto.

El resultado es una tinaja de 700 litros. Solo 800 botellas, del que llamaron País Salvaje blanco, un vino de nariz austera, delicada, muy fresco en boca y de fina acidez. Si se trata de un descubrimiento o no, lo cierto es que Bouchon apuesta por estas pequeñas producciones, que valorizan esos vinos blancos con mínimas intervenciones. Es escaso, cierto. Si compran un par de botellas, preparen la terraza para disfrutarlo.

El boom de los nuevos proyectos

Con el nivel y la cantidad de proyectos que salen al mercado, cada vez se hace más difícil seguirle la pista a las novedades del vino chileno. ¡Pero eso es bueno!

La cartelera de lanzamientos durante estos meses está a tablero vuelto. Uno de los más recientes es Beso Negro, un pequeño proyecto que lidera el ex-enólogo de viña Casas del Bosque, Grant Phelps. Beso Negro, El Libertino, uno de los tintos, es una mezcla 50% Petit Verdot y 50% Petite Sirah del Valle de Colchagua. Un vino potente en su estructura, que además lleva una etiqueta única e irreverente. Aires nuevos para la industria nacional.

El avance de las cepas no tradicionales

Escondidas en viejos viñedos del Maule, Itata y Bio Bio, cepas como el Cinsault han visto un despegue valorado por críticos y consumidores. Representan menos del 2% del viñedo plantado en Chile, pero se imponen con un auténtico sentido de origen.

Es el caso del Cinsault, A los Viñateros Bravos, el nombre que rinde tributo a esos productores que tuvieron el coraje de seguir con las viñas, tan miradas en menos por la industria del vino.

Leo Erazo, responsable enológico de la bodega mendocina Alto Las Hormigas, tiene su proyecto personal en el Valle del Itata, con Rogue Vine y ahora los Viñateros Bravos. “Gracias a ellos que se quedaron ahí en Itata, que podemos comprender esos suelos y viejas parras y tratar de hacer un vino distinto”, comenta Erazo.

A los Viñateros Bravos, Cinsault, es un vino sútil, que se bebe muy bien, tiene estructura y un carácter que viene de los suelos volcánicos que lo marca mucho. “No es solo un vino de sed”, dice Leo Erazo.

Más wine bars, para probar más vinos

Ya no se trata de tener una buena carta de vinos. Los wine bar crecen en Santiago, acogiendo a productores independientes y grandes viñas, ya sea por botella o por copa. La Misión se inauguró hace poco más de un mes y tiene 421 etiquetas por botellas, 41 por copa y 11 vuelos, tríos de copas de degustaciones temáticas con los temas de mayor importancia o tendencia dentro de América.

La Misión está inspirada en América como continente viticultor, con etiquetas de Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Uruguay, Argentina, Perú, Bolivia y Chile, por supuesto.

Hay un Syrah de Bolivia por ejemplo, que permite mostrar la variedad en un clima de bastante altura. Un icewine de Canadá, un Tannat de Uruguay, una Bonarda y un Torrontés de Argentina y un espumante en Brasil, entre otros.

La charcutería es la estrella de la casa, elaborada y curada por Jonathan Michel, el chef de La Misión, conocedor de técnicas de elaboración de terrinas, paté y rilletes.

El estilo brut se impone

El mundo de las burbujas es amplio, pero es el estilo brut el que finalmente terminó por imponerse en bares, restaurantes y terrazas. Estos se dividen de acuerdo al grado de azúcar que tengan o el tipo de uvas con el que fueron elaborados, entre otros aspectos.

Los brut son la tercera categoría, con menos de 12 gramos de azúcar por litro. Son espumantes secos, fáciles de beber. Descorchar y disfrutar. ¿Se imaginan? ¿Llegar después del trabajo y refrescarse con burbujas?

García + Schwaderer tiene un rosé de Pinot Noir, elaborado con método ancestral. Es uno de los espumantes más novedosos que se están haciendo en Chile. El método ancestral tiene que ver con la forma en que originalmente se elaboran, dejando que el vino fermente en la botella.

El resultado es muy bueno. Frescas notas cítricas, como cáscaras de pomelos, limón y delicadas notas florales. En boca es seco. Casi no tiene azúcar residual, quedando en la categoría Brut Nature.

Los rosados cada vez más secos

Durante décadas, los vinos rosados eran considerados como una alternativa de baja calidad. Con suerte, los mejores se obtenían de la sangría durante la elaboración de vinos tintos.

Por suerte, en los últimos cuatro o cinco años surgieron bodegas que comenzaron a elaborar vinos rosados pero pensándolos no ya como un derivado de los tintos, sino concibiéndolos desde el mismo viñedo.

Pasamos de un estilo de vinos dulzones y sin carácter a exponentes con colores más sobrios, secos en boca, ligeros y con buena acidez, más cerca de los rosados que se elaboran en la Provence.

En esa categoría está el rosé de Viñedos Villaseñor, de la línea Kenos y elaborado con uvas Sangiovese, el único con esa variedad. Otro candidato para el aperitivo. Fresco y simple. Para acompañar sushi, quiche de hongos, queso de cabra, hummus y pescados a la parrilla.

Vinos colectivos

Cinco amigos se juntaron y formaron Colectivo Mutante. La idea es hacer vinos distintos a lo que se vende en supermercados o tiendas especializadas. Volcar los gustos personales en una etiqueta, aprovechando la diversidad de valles y climas que tiene Chile.

El primer vino del Colectivo Mutante es un Pedro Ximenez 2016 del valle del Limarí. Un blanco simple, fresco, floral, muy adictivo y fácil de beber. Es de ese tipo de vinos que a uno le gustaría tener por cajas en la casa todo el verano.

Por cierto, Pedro Ximenez es una variedad de uva que crece en varias regiones españolas y que se usa para elaborar un tipo de vino blanco fortificado, pero al parecer la que crece en Chile no tendría ningún parentesco con la de España.

El PX #1 de Colectivo Mutante es el primero de otros vinos proyectados. Su difusión se ha hecho de boca en boca y la gente lo ha ido conociendo por los comentarios que encuentra en las redes sociales, twitter e instagram, principalmente, una tendencia que se ve cada vez con mayor fuerza.

Eventos para probarlo todo

El próximo 18 y 19 de noviembre se realizará en el Parque Bicentenario la Feria del Vino, evento que mezcla la experiencia de sabores y aromas de los diferentes valles y cepas de Chile.

La fiesta del vino es parte de la campaña Nos Gusta el Vino Así-Asá, de Vinos de Chile, que busca promocionarlo en diversas ocasiones de consumo, enfocado en los millenials, haciendo hincapié en que es moderno, sano y entretenido.

Al mismo tiempo, busca acercarse al consumidor chileno, con el objetivo de educar, facilitar y fortalecer la cultura del vino en todo el país a través de las Fiestas del Vino. El evento comienza a las 19.00 horas y se extenderá hasta la medianoche.

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