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Vino en China y el resto del mundo

vino en china y resto del mundo

Anualmente Chile exporta más de 50 millones de cajas de vino embotellado a distintos lugares del mundo, entre ellos Estados Unidos, Inglaterra (uno de los mercados más atractivos) y países nórdicos como Suecia, Finlandia y Dinamarca.

Pero nuestros vinos también están en países del cono sur y el Caribe. Son mercados emergentes, donde aún no está arraigada una cultura por el vino y lo que se vende son etiquetas más básicas o varietales. Brasil, a pesar de estar complicado por su economía, es el quinto destino de nuestras exportaciones.

Hace algunos años se mencionaba que el futuro estaba en Asia, como China, Japón y Corea, regiones que sin duda tienen un gran potencial de crecimiento, pero más bien “inmaduros” en relación al consumo. En términos generales, Japón es un mercado para vinos con niveles de precios bajo/medio. En cambio China, es uno de los mayores importadores de vino fino en el mundo. Pese a la complejidad de su sistema y una cultura tan distinta de la occidental, el país es un gran desafío para nuestra economía y la producción de vinos.

El potencial de los vinos premium

En los mercados emergentes o más bien no tan conocedores de vinos, hay un gran potencial para las grandes marcas. Éstos tienen la capacidad de producir millones de botellas con buena calidad, segmento que muchos denominan “entry-level”.

Por otro lado, también hay muchos consumidores con alto poder adquisitivo (que toma vino por estatus). Ellos prefieren aquellas etiquetas reconocidas por nombre, tradición y marca, mercado atractivo para los vinos caros o alta gama de Francia, Italia, España y Alemania.

Entre estos dos polos imagino que habrá un “gap” de personas que está dispuesta a comprar vino premium de Chile, Argentina, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. El desafío de nuestro país está mayormente en el “entry-level” y el “gap”, ya que competir con los vinos caros por marca, en mi opinión, es una tarea difícil, si revisamos la tradición de siglos que tiene Europa.

¿Sería un riesgo para nuestra industria, se preguntarán algunos, si nos convertimos en el principal proveedor de China? A ojos de todo el mundo yo creo que es una oportunidad enorme. Estaríamos exportando a un país que representa el 19% de la población mundial. Le daría más valor y escala mundial a nuestra economía. Tenemos calidad. El desafío es posicionarse y creo que en eso estamos.

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