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¡Bienvenidos ensamblajes! Mezclas mágicas de sabor

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A veces llegan vinos en la cajita que no nos indican en su etiqueta qué variedad es. Esto sucede generalmente cuando nos encontramos frente a un Ensamblaje o Blend

Cuando vamos al supermercado o estamos vitrineando vinos online, elegimos uno por su variedad, por ejemplo un “Merlot”. Generalmente lo compras porque te gusta, lo conoces y aprecias sus características propias, pero eso es sólo lo que ves en su etiqueta. 

En Chile a los vinos que tienen una sola variedad, los llaman monovarietales, o varietales, pero si lo analizamos de una manera más estricta bajo la lupa, son aquellos vinos que en Chile tienen al menos un 75% de la variedad indicada en la etiqueta. Por darles una idea de esto, si ves escrito “Merlot”, es porque al menos un 75% de la variedad de ese vino es efectivamente Merlot, pero puede estar mezclado con un 25% de una o más variedades, aunque eso nunca lo sabrás al menos que el enólogo te lo cuente o quizás la ficha técnica del vino lo indique, ya que no es necesario declararlo según la ley en Chile. 

 

Entonces sabiendo esto: ¿Qué son los ensamblajes? 

 

Son mezclas de más de una variedad en un vino. Pueden ser desde dos uvas hasta cuanto se le ocurra al enólogo mezclar. 

Cuando el equipo enológico de una viña decide hacer un ensamblaje, lo que buscan es expresar, mediante una combinación de variedades, lo mejor de cada una. Es una danza en donde se potencian entre ellas armando una coreografía perfecta y entregan su mejor movimiento al público que tiene la suerte de probarlo. 

Es una tremenda labor preparar un ensamblaje porque hay que considerar que cada variedad madura a su tiempo, paciencia, amor y una buena ecuación, hacen que de esta tarea de chino salgan mágicas mezclas. El resultado del vino terminado muchas veces es como una caja de sorpresas, porque se usan diferentes variedades y a veces incluso de diferentes valles. Entonces dependiendo de múltiples factores que componen el terroir (terreno del viñedo) y sobre todo el talento del enólogo, realizan la elección crucial de lo que se usará para armar la mezcla, cuánto se usará de cada una, y cuánto tiempo se dejará en crianza antes de lanzarlo al mercado.

Los ensamblajes han existido desde siempre, de hecho, en el campo cuando se hace vino o chicha, es muy usual que mezclen variedades y después se embotelle en formato de garrafa con el nombre del fundo en su etiqueta. Por el color uno ya deduce si es blanco o tinto, pero siempre igual de rico jijijiji.  

Hay también mitos en torno a los Blends, algunas personas los subestiman y creen que son vinos hechos con lo que sobró en la bodega, cuando no es así. Los ensamblajes son verdaderas obras de arte, y cuando el enólogo da con la ecuación y calidad de uva adecuada, obtienen joyitas inigualables. ¿Pero cómo dar con esa mezcla precisa? Son largas jornadas de probar y analizar y volver a probar diferentes combinaciones, además de la variedad por sí sola. Hay vinos que por ejemplo tienen solo un 2% de alguna variedad específica en la mezcla, y ese número por muy mínimo que sea, va a influir en el resultado final. Al mezclar variedades, cada una de ellas va a aportar con algo, puede que por ejemplo una entregue la frutosidad al vino, otra la frescura, y una tercera variedad llegue a abrazar toda la mezcla con su fuerza. Si dejas descansar el vino en una copa, y prestas mucha atención a la expresión de aromas y sabores, es posible detectar la presencia de cada uva en ella. ¡Pero claro, hay que conocer bien las variedades por separado!

En general los vinos íconos producidos en el país son ensamblajes, botellas que en su mayoría superan los $50.000 por unidad. Son vinos mayormente tintos, en donde las variedades que más se repiten son Carmenere, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Syrah, y Garnacha.  A su vez, hay valles vitivinícolas que tienden a tener una mayor producción de este estilo de vino, como lo es el Valle de Rapel, Curicó, Maipo y Maule. 

Si miramos ensamblajes del Valle de Rapel, podemos encontrar en la zona “entre cordilleras”, grandes mezclas de tintos, en donde predomina un Cabernet Sauvignon, un Carmenere o Malbec, en cambio si nos movemos más hacia la costa de Rapel, específicamente en dirección a Lolol o Paredones, podemos encontrarnos con mezclas más mediterráneas, como lo es el ya conocido GSM, (que significa Garnacha, Syrah, Mourvedre), variedades que se dan muy bien cuando están más cercanas a líneas costeras. Si observamos el Valle de Casablanca o San Antonio, lo que predomina son los monovarietales, y esto ocurre porque se busca expresar el alma del valle, del clima, su suelo, su influencia con el Pacífico. Son vinos que expresan muy bien su origen, y que por sí solos hablan y muestran su esencia, por ejemplo, un Sauvignon Blanc, o un Pinot Noir.

 

¿Qué variedades se usan en ensamblajes? 

 

Dependiendo del estilo de vino, todas las variedades se pueden mezclar, incluso tintas con blancas. En el mundo existen muchos ejemplos de grandes ensamblajes, por ejemplo, el famoso Champagne, su clásica mezcla son las tintas Pinot Noir y Pinot Meunier junto con la blanca Chardonnay. Francia en general es conocido por ensamblajes en donde los grandes representantes de Bordeaux son mezclas, aquí usan mucho el Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Verdot, Cabernet Franc y varias más. 

Otro ensamblaje es el mundialmente conocido vino dulce Sauternes, tremenda composición elaborada a partir de uvas blancas como Semillón,  Sauvignon Blanc y Muscadelle. ¿Y qué nos dicen del Oporto? Vino fortificado típico del norte de Portugal, está hecho por lo general de varias uvas tintas como la Touriga Nacional, Tinta Roriz, Tinta Barroca, entre otras (y también hay mezclas blancas). Italia no se queda atrás, en donde los Valpolicella se roban la película con composiciones de variedad locales autóctonas como la Corvina, Rodinella y Molinara. 

 

Existen muchos más ejemplos alrededor del mundo, cada uno con su sello, y que han trascendido en la historia con el pasar del tiempo, y que son referencias a la hora de estudiarlos.

El mundo de los ensamblajes es infinito, hay para todos los gustos y a diferentes precios. Cuando descorches un ejemplar la próxima vez, recuerda todo el arduo trabajo que hay detrás de esa botella, todo lo que tuvo que viajar y cómo al final esa mezcla que tienes en la copa trata de decirte algo hermoso. Dale tiempo y espacio, para que así cada uva se exprese y te cautive con su personalidad. 

 

¡SALÚ!

 

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